La mañana comenzó con un delicioso desayuno andaluz: mollete con jamón, aceite y salmorejo, un sabor tan nuestro que nos conecta con nuestras raíces y tradiciones.
Nuestro centro se transformó en un auténtico patio andaluz, decorado con platos de cerámica, macetas llenas de vida y, por supuesto, nuestra bandera presidiendo el espacio. El acto se abrió y se cerró con la emoción del himno de Andalucía, mientras que durante toda la celebración nos acompañó la música típica de nuestra tierra, llenando el ambiente de alegría y orgullo.
Además, disfrutamos de un divertido quiz adaptado a esta fiesta, elaboramos pins conmemorativos del 28 de febrero y trabajamos con imágenes representativas de cada provincia. Nuestras personas usuarias participaron activamente respondiendo preguntas y poniendo a prueba sus conocimientos sobre Andalucía, en una actividad dinámica, participativa y llena de entusiasmo.
